José Ignacio Vidal

«Las bebidas alcohólicas deben de tomarse con moderación, no más de una copa recomendada de vino al día con las comidas. Las drogas, prohibidas salvo los casos que indica la ley. Hay que abolir el tabaco o incentivar el abandono a los fumadores mediante cursos para quitarse la adicción. El juego debería estar perseguido excepto en los Centros autorizados, como Bingos o Casinos»

Alcohol, tabaco drogas y juego. Las grandes adicciones de la Humanidad. Nos acompañan desde tiempos inmemoriales y, salvo los casos (nunca relacionados con las drogas propiamente dichas) en los que se usen con moderación, pueden conducir inexorablemente al desastre. Muchas veces son confundidas con momentos que nos permiten “desconectar” del estrés diario o que nos dejan tomarnos un respiro en nuestras actividades diarias (caso del “cigarrito” por ejemplo), pero que a la larga, e incluso a medio plazo nos puede traer, y de hecho los traen en muchos casos, multitud de problemas, y no sólo relacionados con nuestra economía, que también, sino, y lo que es más crucial, de salud.

Desde Cronic abogamos por una ausencia total de estas prácticas tan sumamente nocivas y recomendamos encarecidamente que no caigamos en la “trampa” lúdica que plantean. Vamos a continuación a hablar de cada una de estas actividades y de los problemas de salud (que para eso estamos aquí) que conllevan.

Alcohol: se suele decir, incluso los médicos lo recomiendan, que es sano beber un vaso de vino al día, en las comidas, ya que mejora la circulación de la sangre y la presión arterial. Hasta ahí de acuerdo, pero más no. De lo contrario, y cuando podamos darnos cuenta puede ser demasiado tarde, se puede convertir en un peligroso hábito la ingesta de alcohol, y no digamos ya hacerlo a diario.

De hecho, el consumo prolongado de alcohol aumenta las probabilidades de:

  • Sangrado de estómago o esófago (conducto por el que viaja la comida desde la garganta al estómago).
  • Inflamación y daños en el páncreas.
  • Daño al hígado
  • Desnutrición
  • Cáncer de esófago, hígado, colon, cabeza y cuello y otras áreas.

Además, el consumo continuado de alcohol puede derivar en cirrosis.
Pero no solo produce problemas físicos, sino también mentales: angustia e inseguridad para desenvolverse en la vida diaria, e irritación a la hora de intentar controlar el propio consumo. El alcoholismo trae otras complicaciones derivadas que afectarán a nuestra vida: dejar de cumplir compromisos laborales o incluso familiares y perjudica seriamente nuestra capacidad para resolver problemas de la vida cotidiana. Esto se debe a que el consumo de alcohol se convierte en un gran “acaparador” de nuestro tiempo. Por si no fuera poco todo esto, también contribuye a la pérdida de facultades cerebrales, algo que puede desencadenar en demencia. En Cronic lo tenemos muy claro: mucha moderación, rayando mejor en absentismo.

Tabaco: junto con el alcohol, el consumo de tabaco se ha considerado siempre como una droga “social”. De hecho, hasta hace unos años se permitía su consumo en lugares públicos tales como bares, restaurantes, centros comerciales… e incluso hubo un tiempo no tan lejano en que se permitía fumar ¡en los hospitales! Algo inaudito hoy en día. Afortunadamente, y ya desde hace tiempo, se ha prohibido su consumo en todos los lugares públicos e incluso cerca de las puertas de hospitales y en las cercanías de parques infantiles. Pero, ¿cuáles son los problemas de un consumo elevado de tabaco?

Cronic ha investigado y lo que nos hemos encontrado no nos ha gustado nada. Para empezar, el consumo de tabaco es la principal causa de enfermedad, discapacidad y muerte en el mundo. Cada año mueren más de 5 millones de personas en el mundo a causa del tabaquismo. Se estima que la mitad de los fumadores fallece de una enfermedad relacionada al consumo de tabaco y que viven de promedio 10-15 años menos que los no fumadores.

Las principales causas de muerte por consumo de tabaco son enfermedades del corazón, cáncer y enfermedades respiratorias. En las mujeres se suman a estas complicaciones los trastornos de aparato reproductor.

Además, y les advertimos desde Cronic, no hay una “dosis” segura de tabaco que no traiga complicaciones. No, no se engañen, el tabaco comienza a generar problemas desde el mismo momento en que se empieza a consumir. Tampoco vale el decir que uno fuma solamente de 1 a cuatro cigarrillos al día, porque esos cigarrillos son igualmente dañinos para la salud, afectando el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Drogas: nadie puede dudar que el consumo de cualquier tipo de droga (cannabis, cocaína, heroína…) es totalmente nocivo no solo para nuestra salud sino incluso para nuestra posición en la sociedad. Desde el clásico “porro” a la cocaína (ojo que el consumo de ésta está ciertamente aceptado en ciertos ambientes), desembocando en la heroína (quién no recuerda su llegada en los años 80 y la “fiebre” que provocó y que dejó multitud de cadáveres a su paso.

Al margen ya de la adicción y el “mono” (la irresistible necesidad de consumo) que provocan las drogas, las consecuencias para nuestra salud son mortales.
En este capítulo, Cronic va a empezar por los problemas que sufre nuestra salud mental. Un estudio de 2003 observó que las drogas producen cambios neuroquímicos y funcionales permanentes en nuestro cerebro. Esto se debe la liberación masiva de neurotransmisores tales como la dopamina o la serotonina. Entre ellos se encontrarían:

  • Cambios de humor: las alteraciones del humor son frecuentes con el consumo de droga. No solo a largo, sino también a corto plazo, lo cual significa que podemos pasar de un estado “normal” a la irritación y agresividad. Esto es destacable especialmente en las horas posteriores al consumo.
  • Problemas familiares y de relaciones sociales: Los problemas a nivel familiar son muy frecuentes independientemente del tipo de drogas que se consuman. Los problemas sociales también acechan, pudiendo perder amistades e incluso el trabajo.
  • Además, está el problema fundamental, la adicción: es una de las consecuencias, en Cronic creemos que la más nociva, del consumo de drogas, porque es la que nos lleva a volver a consumir debido al efecto inicialmente agradable que nos proporcionan, ya que afectan al sistema de recompensa cerebral. En el caso de las drogas duras, esta adicción puede provocar que una persona haga lo que esté en sus manos para conseguir la dosis.

Esto en cuanto a problemas mentales, porque en lo que se refiere a físicos, las complicaciones son problemas cardiovasculares, debido a las alteraciones en el funcionamiento normal del corazón, problemas respiratorios, que pueden derivar en neumonía.

Y por último hay que hablar de otra de las grandes adicciones: el juego. Una lacra que ha crecido si cabe más en los últimos años con la crisis. El ansia del dinero fácil nos lleva a una ilusión de riqueza que se queda en eso: un espejismo. Además, del bingo, los casinos, la lotería, las tragaperras, en los últimos años ha aparecido con mucha fuerza otro elemento igualmente peligroso: las apuestas. Los locales de apuestas han crecido casi al mismo ritmo que los Compro Oro. Y por si esto fuera poco, cada vez más nuestros jóvenes pasan de la adicción a los videojuegos a “rondar” los locales de apuestas, sobre todo deportivas. Es un hecho que cada vez preocupa más a la sociedad y en Cronic también. Reportajes publicados en periódicos y sacados en antena en programas de televisión así lo demuestran. Los jóvenes están cada vez más acudiendo a estos locales buscando la ganancia fácil.

La adicción al juego, como las anteriores, traerá no sólo ruina económica, sino también pérdida de las relaciones familiares y sociales, porque se entra en un bucle de difícil gestión, verdaderamente.

Los jugadores patológicos sufrirán tristeza, ansiedad, irritabilidad y depresión. Además disminuirá su rendimiento en el trabajo, por desmotivación, a lo que hay que añadir las faltas injustificadas (por escaparse al bingo, por ejemplo), que desembocarán sin duda en el despido o el abandono del empleo.

En el entorno social habrá desatención de las amistades, disminución de las actividades de ocio, etc. Aparte de todo esto, la actividad del juego patológico, esto es la ludopatía, puede acarrear el consumo de las sustancias antes mencionadas en este mandamiento: abuso de alcohol, tabaco e incluso drogas como la cocaína.

Desde Cronic aconsejamos ni siquiera empezar con esta actividad, y si se puede evitar entrar en un bingo aunque sea en ocasiones esporádicas (con amigos para hacer algo diferente), mucho mejor.