La próstata es una glándula en forma de nuez que se encuentra en la base de la vejiga y rodea la uretra, el tubo a través del cual se elimina la orina. La próstata secreta líquido prostático, que no solo constituye la mayor parte del fluido eyaculatorio, sino que nutre y transporta el esperma.

El cáncer de próstata es la segunda causa de muerte por cáncer entre los hombres. Esta enfermedad se relaciona básicamente con la edad. Es muy raro que hombres en la tercera o cuarta década de su vida presenten esta clase de cáncer, pero la incidencia aumenta continuamente a partir de los cincuenta y cinco años. Aproximadamente el 80 por ciento de todos los casos corresponden a hombres mayores de sesenta y cinco años; a los ochenta años, el 80 por ciento de los hombres padecen de algún grado de cáncer de próstata.

Un varón que nazca hoy tiene una probabilidad del 13 por ciento de desarrollar cáncer de próstata en algún momento de su vida, y una probabilidad del 3 por ciento de morir de esa enfermedad. Muchos expertos sostienen que todos los hombres presentarían este tipo de cáncer si vivieran lo suficiente.

A pesar de que el cáncer de próstata es relativamente común, afortunadamente en la mayoría de los casos su evolución es lenta. Casi siempre se origina en la parte posterior de la glándula prostática, pero a veces empieza cerca de la uretra, En promedio, este cáncer duplica su masa cada seis años. Entre los síntomas del cáncer de próstata puede haber uno o más de los que se mencionan a continuación: dolor o sensación de ardor durante la micción, micción frecuente, disminución del flujo o de la fuerza con que se expulsa la orina, dificultad para orinar, sangre en la orina, y molestia continua en la parte baja de la espalda, la pelvis o encima del pubis. Sin embargo, en algunos casos la enfermedad es asintomática mientras no ha llegado a una etapa avanzada y/o no se ha propagado al exterior de la glándula. Además, estos síntomas no siempre son producidos por cáncer; la hipertrofia benigna o la inflamación de la próstata pueden ser su causa. La evolución y el diagnóstico profesional son, por tanto, necesarios.

La tasa de cáncer de próstata en el mundo occidental está aumentando. Esto se debe, en parte, a que la expectativa de vida es mayor en la actualidad. Sin embargo, la tasa de cáncer de próstata está aumentando en todos los hombres, incluso en los menores de cincuenta.

Esto es significativo porque cuanto más joven es el hombre en el momento del diagnóstico de cáncer de próstata tanto peor es el pronóstico. El aumento de cáncer de próstata entre los hombres jóvenes apunta al papel de la dieta y la exposición a las toxinas ambientales en el desarrollo de esta enfermedad.

Los hombres con antecedentes familiares de cáncer de próstata también tienen un riesgo más alto de contraer la enfermedad. La incidencia es mayor entre los hombres casados que entre los solteros. También presentan un riesgo alto los hombres que han tenido infecciones recurrentes de la próstata, los que tienen antecedentes familiares de enfermedades venéreas y los que han tomado testosterona, Los investigadores también han encontrado una relación entre la dieta alta en grasa y el cáncer de próstata. Esto podría obedecer a que un consumo elevado de grasa, eleva el nivel de la testosterona, lo que podría estimular el crecimiento de la próstata y las células cancerosas que pueda contener. La exposición a agentes químicos cancerígenos también aumenta el riesgo de contraer este tipo de cáncer. Algunos expertos en el tema creen que la vasectomía puede aumentar la probabilidad de contraer cáncer de próstata.

Hasta el momento no hay ninguna manera de prevenir esta enfermedad; no obstante, detectarla precozmente permite empezar a combatir el cáncer antes de que se extienda a otras partes del cuerpo. Un detenido examen rectal de la próstata es la manera más sencilla y menos costosa de detectar el cáncer de la próstata. La Sociedad Americana del Cáncer recomienda que a partir de los cuarenta años todos los hombres se practiquen un examen anual.

Una prueba excelente para el cáncer de próstata es un examen de sangre que detecta si el nivel de la sustancia llamada de prostate-specific antigen (PSA) está elevado. Esta sustancia es el “marcador tumoral” más importante que hay para diagnosticar el cáncer de próstata y evaluar la eficacia del tratamiento. Un resultado entre 0 y 4 está dentro del rango normal, y un resultado superior a 10 indica cáncer, a menos que se pruebe lo contrario. Factores distintos del cáncer pueden hacer elevar el nivel del PSA, entre los cuales se cuentan la hipertrofia benigna o la inflamación de la próstata, actividades tan inocuas como montar en bicicleta o, incluso, el mismo examen rectal. Si el nivel del PSA sale alto, se debe repetir la prueba porque entre el 10 y el 20 por ciento de las veces los resultados son falsos positivo o falsos negativo. Hacerse el examen todos los años le ayuda al médico a interpretar mejor los resultados. En los hombres sanos el nivel del PSA tiende a permanecer relativamente estable y solo asciende gradualmente de año en año, mientras que el cáncer hace que se eleve sumamente rápido.

Cuando el resultado de la prueba del PSA o el examen rectal ha sido anormal, a menudo se recomienda un escáner de la próstata para confirmar ese resultado. A veces se requieren otras pruebas diagnósticas bastante costosas, como un TAC, y Resonancia Magnética (MRI). Al fin y al cabo, si los resultados de las diversas pruebas indican la presencia de cáncer, se debe hacer una biopsia mediante punción con una aguja controlada por ultrasonido para confirmar esos resultados.

En algunos casos se requieren varias biopsias. Este procedimiento invasivo puede ocasionrl complicaciones; se sabe de casos de sangrado, retención de orina, impotencia y septicemia (“infección masiva de la sangre”).