Es un tipo de cáncer que se produce en las células del cuello del útero (la parte baja del útero que se conecta con la vagina).

Varias cepas del virus del papiloma humano (VPH), una infección de transmisión sexual, tienen un rol importante en la aparición de la mayoría de los tipos de cáncer de cuello uterino.

Al ser expuesta al VPH, el sistema inmunitario de la mujer normalmente impide que el virus produzca algún daño. Sin embargo, en un pequeño grupo de mujeres, el virus sobrevive durante años, lo que contribuye al proceso que provoca que algunas células de la superficie del cuello uterino se transformen en células cancerígenas.

Puedes reducir el riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino la hacerte pruebas de detección y recibir una vacuna que te protege contra la infección por el VPH.

En su fase inicial no produce síntomas ni signos. En una fase más avanzada, incluye los siguientes: Sangrado vaginal tras mantener relaciones sexuales, entre un una menstruación y otra, o después de la menopausia; Secreción vaginal líquida y sanguinolenta que puede ser espesa y tener mal olor; Dolor pélvico o durante las relaciones sexuales.

comienza cuando las células normales sufren un cambio genético (mutación) que las convierte en células anormales.

Las células normales crecen y se multiplican a una velocidad constante y, eventualmente, mueren en un momento determinado. Las células cancerosas crecen y se multiplican sin control y no mueren. La acumulación de células anormales forma una masa (tumor). Las células cancerosas invaden los tejidos aledaños y pueden desprenderse de un tumor para expandirse (formar metástasis) en otras partes del cuerpo.

No queda claro cuál es la causa del cáncer de cuello de útero, pero, definitivamente, el virus del papiloma humano (VPH) participa en el proceso. El VPH es muy frecuente, y la mayoría de las mujeres que tienen el virus nunca padecen cáncer de cuello de útero. Esto significa que otros factores —como el entorno o tu estilo de vida— también determinan si tú lo padecerás.

Hay dos tipos: Carcinoma epidermoide y adenocarcinoma.

Como factores de riesgo, podemos señalar: Muchas parejas sexuales, relaciones sexuales a temprana edad, otras infecciones de transmisión sexual (clamidia, gonorrea, sífilis y sida), sistema inmunitario débil y tabaquismo