José Ignacio Vidal

«Que existe fundamentalmente en los Centros Sanitarios en general y que es fundamentalmente culpa del ruido ambiental que generan los familiares y personal. Un Hospital, un Centro de Salud o una Clínica, no deben generar ruido. No debe existir una atmósfera ruidosa, ya que esto va contra la actitud que debe tener un paciente.»

¿Se acuerdan de la imagen que, aún a día de hoy cuelga de las paredes de muchos hospitales y Centros de Salud de nuestro país, aquella en la que aparece una enfermera con el dedo entre los labios? Sin duda ninguna es una de las imágenes icónicas de nuestro tiempo, una imagen “muda” pero que representa a la perfección su objetivo: “Silencio”. Bueno pues ese es el propósito del quinto mandamiento de Cronic. Silencio en los hospitales, en los Centros de Salud, para que la actitud del paciente sea la que necesita éste, la de tranquilidad.

Y es que resulta paradójico, pero es así, que con todo el lío que genera un hospital, no son los médicos los que generan este ruido, sino el resto de personal sanitario, ya sean enfermeras, camilleros, etc, los que lo causan. Y pos si estos fueran pocos, también los familiares contribuyen de forma “inestimable” a crear una atmósfera que desde luego no es ni de lejos la más idónea para un paciente que esté ingresado.

Desde Cronic creemos que es indispensable que en un centro hospitalario no se produzca ese, a veces infernal, ruido que hay mezcla de las voces, conversaciones cruzadas y otros elementos que restan considerablemente lo que debe reinar en un lugar así: la tranquilidad, el reposo, que necesitan las personas que allí se encuentran para su recuperación.

Capítulo aparte merecen, según pensamos en Cronic, los familiares. Sí, es cierto que visitar a un enfermo, y más si éste se encuentra grave, no es plato de buen gusto para nadie. Y que en esa situación los nervios juegan malas pasadas. Pero hay que tener consideración, no solo hacia nuestro “visitado”, sino también hacia los demás enfermos, familiares de enfermos, e incluso hacia el propio personal del hospital, al que hay que dejar trabajar en paz y a los que no les interesa en absoluto nuestras conversaciones. Educación, ante todo. Civismo. No alteremos el hábitat natural de lo que tiene que ser un lugar de recuperación y descanso con nuestra cháchara a gritos.

Como esas familias, algo que se produce mucho entre las personas de etnia gitana, que acuden en masa, y no exageramos un ápice porque lo hemos visto con nuestros ojos, a visitar al enfermo. No es necesario. Hay que organizarse para acudir en grupos reducidos o incluso individualmente, para que aquello no se convierta en un picnic.

También desde Cronic queremos llamar la atención en este sentido al personal sanitario antes referido. Si bien es comprensible que están trabajando y pueden también hablar entre ellos en momentos de menos jaleo, no es menos cierto que en multitud de ocasiones se dirigen unos a otros casi como “si estuvieran solos”, o más bien olvidándose de dónde trabajan. Un lugar en el que la contaminación por ruido es mucho más dañina que en otros ámbitos laborales, donde el ruido de conversaciones en tono alto puede “camuflarse” en el que producen las máquinas con las que trabajan (fábricas, talleres) o bien no hace tanto daño (una oficina al uso, por ejemplo).

Un estudio publicado en la revista Annals of Internal Medicine, arroja estos resultados: la recuperación de los pacientes más vulnerables puede verse comprometida por causa del ruido, que interrumpe las fases del sueño, y en consecuencia altera la actividad cerebral y la función cardiovascular. El estudio destaca que el buen dormir resulta especialmente importante para la curación y recuperación de los pacientes.
Más datos que hemos recabado en Cronic: durante los últimos 40 años, los niveles de promedio de ruido en los hospitales han aumentado en 15 decibelios, alcanzando niveles de alrededor de 70 decibelios, muy por encima del límite recomendado de 35 dB de la Organización Mundial de la Salud para un entorno de recuperación.

Desde Cronic proponemos algunos consejos útiles que mejorarían el ambiente acústico en hospitales:

  • Diseño de la sala simulando la Naturaleza: Nuestra audición ha evolucionado para que funcione mejor en el mundo natural. En él, rara vez encontramos superficies rectas y paralelas que reflecten las ondas de sonido de un espacio a otro, produciendo sonidos molestos. Ya solo los largos pasillos diseñados con superficies reflectantes transportan el sonido a través de largas distancias. El diseño espacial irregular es preferible cuando sea posible. Los mostradores de recepción con forma convexa podrían ser una solución. Además, instalar paneles de pared que se pueden limpiar y que absorben el sonido se pueden instalar en la estación de enfermería y los pasillos, lo que reduce el nivel de ruido.
  • Reducir el ruido de los equipos: En la UCI los altos niveles de ruido en las proximidades de los pacientes son un problema constante. Carritos de comida, puertas automáticas o manuales, teléfonos, camas, alarmas y localizadores son fuentes de ruido constante. Además, están las alarmas de los equipos intravenosos. Éstas deberían sonar gradualmente, no de repente y de forma estridente.
  • Aumentar la distancia entre el paciente y la fuente de sonido: Hay que considerar aumentar la distancia entre los equipos ruidosos y los oídos del paciente. Nuestra audición no se apaga y nuestro cerebro procesa constantemente las señales de sonido. Por ejemplo, rasgar un paquete estéril puede crear un ruido de 70 dB. Así que, al hacerlo, mejor alejarse de la cabeza del paciente.
  • Pantallas entre pacientes. Quizá este consejo habría que incluirlo también en el cuarto mandamiento, el de la privacidad del paciente. Y es que escuchar las conversaciones de otros pacientes o el sonido de los ronquidos son ejemplos de ruidos incómodos. El uso de las pantallas referidas que absorben los sonidos puede contribuir a la comodidad de los pacientes.