Es una reacción alérgica al polen que afecta a las membranas mucosas de la nariz, los ojos y las vías respiratorias. Entre sus síntomas están ardor en los ojos, secreción acuosa de la nariz y de los ojos, estornudos e irritabilidad nerviosa. Muchos de los síntomas de este mal son similares a los del resfriado común. No obstante, mientras que las secreciones producidas por las alergias son transparentes y acuosas. Las secreciones producidas por el resfriado suelen adquirir una consistencia espesa y un color amarillo verdoso a medida que la enfermedad avanza. Además, mientras que el resfriado se asocia con fiebre baja y suele curarse después de una semana, las personas que sufren de alergia se sienten agotadas y sin energía durante semanas enteras.

Hay tres estaciones en las cuales se presenta esta enfermedad, y se distinguen por el tipo de polen que predomina. Dependiendo del clima de la localidad, entre febrero y mayo aparece el polen de los árboles. Los problemas más serios vienen después, durante la primavera y el verano, cuando la gente está más expuesta tanto al polen de los árboles como al polen del césped. Dependiendo del tipo de polen al cual sea alérgico el individuo, puede presentar rinitis en una sola época o en las tres.

La gente que la sufre suele presentar también los llamados trastornos atópicos, como asma y dermatitis. Se dice que las personas que sufren de síntomas de rinitis alérgica durante todo el año tienen rinitis perenne. Los síntomas pueden ser desencadenados por pelo de animal, polvo, plumas, esporas de hongos o agentes del medio ambiente.

La gente que sufre de alergias por lo general sabe que época del año y que condiciones aumentan su sensibilidad.

En España está muy presente el olivo, cada vez con más frecuencia. Es en los test de alergia el más llamativo.