Llevamos años asistiendo al deterioro constante de la Sanidad Española. Antes de la aparición del Covid-19 la Sanidad estaba muy mal, pero con la aparición de la sindemia-pandemia, lógicamente todo ha ido a mucho peor. Y lo malo es que el personal sanitario está muy cansado y no tiene repuesto. Una falta más de previsión de la que adolece la maltrecha Sanidad de nuestro País.

Todos sabemos que con la llegada del equipo Sánchez – Iglesias, el País se preparaba a una catástrofe como así ha sido. Sánchez no ha dado una en su gestión. Es sin duda el peor Gobierno que hasta ahora ha tenido la Democracia Española. Y por supuesto el sistema autonómico sufre. Aunque más algunas Autonomías que otras.

Concretamente el tándem Ayuso – Martínez Almeida lo está haciendo de sobresaliente. Y espero que no cambie. El Hospital Zendal es un claro ejemplo en una situación dramática, cómo ha sabido sacar adelante a miles de pacientes en un nuevo modelo de “Hospital de Campaña” que ha sido enormemente efectivo. Aislar a los pacientes afectados por el Covid-19 es una lección de libro en prevención. La idea de ese Hospital muy aplaudida también por su gestión, no debía cerrar. Porque además ha supuesto una descompresión de trabajo que también ha ayudado a otras Comunidades Autónomas, no solamente a la de la Comunidad de Madrid.

Pero la pregunta que nos hacemos es: ¿Y qué pasa con los Pacientes?

En la Sanidad Española, el paciente es un número. La Administración y los Médicos son los que mandan. Aunque realmente el Sistema Sanitario es propiedad de todos los españoles, y fundamentalmente de los Pacientes. Mayoritariamente Pacientes Crónicos, que en España tenemos la friolera de un 43% entre Pacientes con unipatologías (40%) y pluripatologías (60%).

El Paciente es sólo un número en el Sistema. Es un 28/, 02/, 37/, 08/, etc, etc hasta 52 provincias. Siente y padece, pero no manda nada. No manda nada en la Administración Sanitaria Española. Y esa situación tiene que cambiar. Porque dentro de 20 años seremos un 50% de Pacientes Crónicos con unas listas de espera que ninguna Administración quiere cortar de raíz. El Paciente ni pincha ni corta, esa es la triste realidad de nuestro Sistema Sanitario. Es la bondad del Médico (que a veces no tiene) la que saca adelante la gestión de los Pacientes. Los indicadores de la atención recibida por el Paciente, o grado de satisfacción, es un elemento que el Sistema ignora año tras año. Para el Sistema no existe una valoración que sería necesaria para lograr una buena Sanidad.

Pero estos conceptos no existen. Si existe otra falacia que es la Sanidad Universal según la Administración, como tampoco existe un sistema informático potente que, en lugar de ser de todo el Estado, se ha troceado debidamente para que una Comunidad no sepa lo que pasa en la otra. Y eso lo pagan los Pacientes.

Y que puede también hacer el Paciente para ayudar al Sistema Sanitario.

De entrada, un programa educativo para ayudar a que el Paciente gestione su propia enfermedad. Un Sistema Sanitario bueno tiene uno de sus pilares en la gestión del Enfermo Crónico. Aprender a gestionar su propia enfermedad o enfermedades, es vital para el Sistema. Y los Médicos y el Personal Sanitario deben ayudar, pero no pueden llevar el día a día de la gestión del Paciente. Es el propio Enfermo o Enferma que debe ser consciente de su propia realidad y valerse de herramientas (que cada vez hay más) para valorar y controlar sus afecciones crónicas.

Quizás la única especialidad que ha avanzado más como grupo en la gestión crónica, es la de los Enfermos Diabéticos. Que por supuesto saben mucho más que el propio Médico.

La docencia en la Enfermedad Crónica es esencial para que los Pacientes vivan una vida plena con un alto nivel de Salud.

España, por tanto, debe hacer muchos deberes para lograr que ese título (inmerecido) de Sanidad Pública que los políticos venden como modélica, sea una auténtica realidad. Entonces sí será un Sistema Sanitario donde quepamos todos: Administración, Estamento Sanitario y Pacientes. Eliminar de esa ecuación de tres elementos y dejar solamente dos (Administración y Médicos o Personal Sanitario) o marginar a los Pacientes como hasta ahora es un grave error que merece la pena corregir para las generaciones venideras.

Dr. José Antonio Amérigo
Presidente